domingo, 12 de julio de 2009

#129 - Sombras de un Cielo Absurdo: 11.

La mayor parte de la población humana del sistema solar no se preocupaba demasiado por la forma en que funcionaba el agujero de gusano entre Marte y Júpiter. Muy pocos se preocupaban por la tecnología que permitía que cientos de naves lo cruzaran diariamente sin riesgo alguno. Los pocos que se preocupaban eran los científicos que habían descubierto la forma de estabilizarlo, las corporaciones de diversos rubros que le sacaban provecho cada día, y los técnicos que debían mantenerlo operativo. Una verdadera legión de robots se encargaba de la mayor parte del mantenimiento del puente (como era conocido popularmente) y una legión de humanos se encargaba de una buena parte del mantenimiento de los robots, pues muchos eran modelos que ya habían sido descontinuados. La tecnología utilizada para el funcionamiento mismo del puente tenía alrededor de cien años y resultaba más bien anticuada, pero reemplazarla significaba interrumpir las operaciones comerciales que requerían el uso continuo del puente, lo cual a su vez significaba pérdidas para las corporaciones que pagaban los impuestos que cubrían el mantenimiento del puente, y las autoridades no podían permitir eso. Afortunadamente, esto daba trabajo a miles de técnicos humanos que de otra forma podrían tener dificultades para conseguir empleo, y una política de reducción del desempleo siempre era bien vista por la población. Era justamente ese trabajo de mantenimiento el que había traído a Andrei a la superficie marciana hacía ya casi seis meses. Después de todo, alguien debía hacerse cargo del mantenimiento de las viejas computadoras de la administración de tránsito.


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