viernes, 3 de julio de 2009

#126 - Sombras de un Cielo Absurdo: 09.

Alice se alejó con una sonrisa en el rostro y el cabello rizado nuevamente sujeto en un moño. Andrei sacó del bolsillo una tarjeta de plástico verde y presionó un extremo con su pulgar. Una serie de números holográficos flotaron sobre la superficie de plástico verde. Sonrió. El mismo trabajo, la misma paga, menor costo de vida. Presionó el otro extremo y el holograma desapareció. Salió del café en silencio, no sin antes saludar con la mano a Alice que ahora estaba recogiendo una fuente con varios platos. Ella le respondió con una sonrisa, y por primera vez en mucho tiempo se sintió afortunado. Hacía semanas que no salía a pasear los domingos. Su vida se había convertido en una rutina constante e invariable de trabajar de lunes a viernes, dormir la mayor parte del sábado y pasar el resto del fin de semana encerrado en su departamento, salvo por el desayuno de café y tortilla de queso y champignones de cada domingo, pero incluso eso era rutinario. Salir el domingo por la mañana a desayunar luego se convertía en una visita a las tiendas de robots y equipo electrónico, porque nunca se sabía qué cosas realmente útiles se podían encontrar. También cumplía el propósito práctico de darle espacio a los robots esféricos de limpieza para que pudieran hacer su trabajo. Si bien se entretenía bastante viendo las exhibiciones de androides y ginoides, todo no dejaba de ser parte de la rutina. Pero este domingo ya estaba siendo distinto, y eso se sentía bien.


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