jueves, 30 de abril de 2009

#96

Camino por las calles bañadas por las luces multicolores de una noche que recién empieza y que definitivamente será distinta a las otras porque hay un concierto y los ánimos están bastante altos a pesar del pánico que se desató durante el fin de semana por la nueva epidemia que amenaza con acabar con la humanidad. Otra vez la idea del fin del mundo. Como si no fuera suficiente con saber que en cualquier momento los coreanos pueden lanzar un misil nuclear que mandaría todo al cuerno. Como si no fuera suficiente saber que de todas formas, guerra nuclear o no, es muy probable que mis nietos no puedan vivir en este planeta porque lo hemos maltratado tanto que ya no es habitable más que para las cucarachas. Pero esta noche nada importa para los que ya han estado haciendo la cola desde la mañana, los que dentro de una hora gritarán hasta quedar afónicos, los que dentro de tres horas llenarán los bares para celebrar un concierto que muchos han esperado desde hace poco más de diez años. Para mí la espera será un poco más larga y la noche será más complicada, o al menos esa es la sensación que tengo. Mañana es feriado y puedo descansar, pero eso no significa que esta noche vaya a ser sencilla. El mundo a mi alrededor se llena de color y parece ajeno, parte de una historia distinta a la que no siempre le puedo seguir el paso. Tal vez sea mejor así.

miércoles, 29 de abril de 2009

#95

El cielo se abre oscuro y nublado, una noche sin viento ni estrellas, como si fuese la amenaza constante de una lluvia que nunca llega a desatarse. A mi alrededor la gente no parece notarlo. Quizás sea algo que sólo me afecta a mi, quizás algún evento reciente está produciendo este efecto sobre mi. Quizás sea sólo mi imaginación.

Sea como sea, no se ve una sola estrella en el cielo, pero la luna se deja ver entre las nubes, como si fuera un sonrisa en medio de la noche, con un leve halo alrededor que le da una cierta belleza espectral. La voz en el teléfono es dulce y trae calma y una siempre apreciada sensación de bienestar, pero desaparece muy pronto. Camino por las calles de una ciudad que aparece nueva ante mis ojos esta noche. Escucho las voces de dos nuevos amigos, y una parte de mi responde de forma casi involuntaria, mientras el resto de mi sigue recorriendo paso a paso cada uno de los diversos caminos a casa que he descubierto con el tiempo. En mi mente aparecen cada una de las hojas de cada árbol, las rajaduras de la vereda, los ladrillos de las paredes, las tejas de los techos, las líneas en el asfalto, las señales de tránsito, los postes de luz, la posición de la luna en cada una de esas noches. Me embarga de pronto una sensación de vacío y me doy cuenta de que debo haberme despedido de mis amigos hace varios minutos y que ahora estoy solo, de pie frente a un parque, esperando el bus. Esta será una noche extraña.

martes, 28 de abril de 2009

#94

Y en medio del pánico mundial por la gripe porcina (o gripe norteamericana como le están diciendo ahora, supongo que los chanchos se quejaron por la mala fama que les están haciendo), simplemente me olvidé de escribir ayer. Esta vez no hay absolutamente nada que justifique la falta de posteo. Fue simplemente un error humano, una falta de concentración. Estuve viendo las noticias y leyendo todo lo que pude para saber qué cuernos hacer en caso de resultar infectado o de tener que cuidar a un infectado, y en general saber cómo sobrevivir a esta nueva peste, y después simplemente me cepillé los dientes y me fui a dormir no el sueño de los justos sino el sueño de los agotados. Recién esta mañana cuando estaba preparando mi dosis de café de todos los días en el trabajo, me di cuenta de que había olvidado escribir algo. Supongo que eventualmente iba a ocurrir algo así, igual que cabe la posibilidad de que un día esté súper distraído y termine posteando dos veces.

Mientras tanto, al fin terminé de leer la primera novela de Dragonlance Chronicles (sí, la que empecé a leer hace más de dos meses), principalmente porque no había nada que hacer en la oficina. Ahora he empezado con el segundo libro, y teniendo en cuenta que el nivel de actividad va a seguir siendo casi el mismo por un tiempo más, posiblemente lo termine mucho más rápido. Tener que viajar, luego pasar un buen rato a la espera de que haya algo que hacer en la oficina, y al final del día volver a viajar puede resultar agotador pero al menos deja bastante tiempo para leer, aunque no para muchas otras cosas. Por cierto, esta noche en el camino ocurrió algo realmente memorable que prefiero postear en mi otro blog, más que nada porque el estilo de la narración va más con el estilo general de ese blog y no tanto con el de este. Como sea, empiezo a acostumbrarme mejor a la nueva rutina y la menor cantidad de horas de sueño cinco días a la semana. He recuperado la vieja costumbre de dormir todo lo que pueda en los buses, lo que me recuerda a algunas cosas que he leído sobre la forma en que los soldados, sobre todo los que están en zonas de conflicto, se acostumbran a comer y dormir en prácticamente cualquier lugar aunque sea por cinco minutos, para recuperar siquiera algo de energía y poder seguir adelante.

Acaba de llegar un mail de un amigo, con una propuesta para un posible negocio, pero el asunto es que por ahora no tengo fondos que pueda arriesgar… demonios, casi no tengo fondos para nada que no sea sobrevivir hasta que pueda volver a estabilizar mi situación financiera, mucho menos para arriesgar, pero de todas formas la idea no deja de ser buena. Tendré que pensar un poco al respecto los próximos días y el fin de semana hablaré con quien propuso la idea en primer lugar. En fin.

domingo, 26 de abril de 2009

#93

Mientras empiezo a disfrutar el exquisito pollo al horno de mamá y me sirvo un poco más de ensalada, me asalta de pronto la sensación de que en alguna parte está ocurriendo algo que de una forma u otra me va a afectar. Trato de ignorar la sensación sepultándola bajo otros pensamientos mientras me llevo un trozo más de pollo a la boca y veo en la televisión el partido de fútbol, igual que casi todos los domingos. Media hora más tarde he terminado de almorzar y me sirvo un vaso de chicha morada apenas tibia, el complemento perfecto para un almuerzo delicioso, y de pronto siento que el celular empieza a vibrar en mi bolsillo derecho, el timbre me indica que es alguien bastante cercano. Tengo la sensación de que esto es lo que había sentido hace un rato.

Aló. Terminando de almorzar. No, no hay problema, ¿qué fue? Bueno, nunca me ha pasado. ¿Probaste en el modo a prueba de fallas? Ya, entonces puede ser un driver. Tal vez si restauras el sistema, es como retroceder el tiempo hasta la última vez que funcionó bien. Claro, eso podría servir, por si acaso ten a la mano el disco de instalación porque puede ser que necesites una instalación fresca para solucionarlo. Ya pues, cualquier cosa me mandas un mail.

La netbook de Micky se había declarado en huelga hacía cosa de una hora y necesitaba mi ayuda. Algunas veces me da miedo tener esas corazonadas, pero al menos esta vez no fue nada serio.

sábado, 25 de abril de 2009

#92

Algunas veces no hay nada más productivo que una buena noche de sueño. Normalmente mis costumbres son más bien nocturnas, caracterizados por las noches enteras dedicadas a alguno de mis hábitos geek como los juegos de video, Dungeons and Dragons, o algún libro o comic que leo compulsivamente, pero esta semana me vi obligado a cambiar las costumbres para poder adaptarme al trabajo, y al menos hasta ahora está valiendo la pena, aunque aún siento la tentación de quedarme despierto toda la noche leyendo comics aunque por la mañana no pueda abrir los ojos y termine quedándome dormido en la oficina. Después de haber dormido casi diez horas, me siento mejor que nunca, como si no hubiera estado durmiendo poco durante la semana. Nada como pasar el día entero jugando con la PC y leyendo los comics que no leí durante la semana, para completar el descanso. Incluso pagar las cuentas pendientes (y darme cuenta que cada vez estoy más cerca de agotar mi plan de supervivencia) han sido algunos detalles perdidos en medio de una tranquila mañana con una taza caliente de café y una tarde dedicada a ayudar a mamá a preparar algunos dulces. Claro que las cosas serían aún mejores si a mi suegra no se le hubiese ocurrido dejar a Fani abandonada en la casa y no avisar a qué hora regresa, así que la salida a comer se ha convertido más bien en un posible pedido de comida y una cena en casa. Sea como sea, de todas formas habrá valido la pena.

viernes, 24 de abril de 2009

#91

A medias despierto observo el tráfico a través de la ventana y las hileras de luces rojas parecen formar una procesión que no avanza. Cierro los ojos y abrazo mi mochila, con la extraña esperanza de que eso haga que el tráfico empiece a avanzar a una velocidad siquiera cercana a lo que debería ser normal, pero al parecer el único efecto que consigo es acelerar el paso del tiempo, pues al abrir los ojos han pasado cinco minutos en un instante y aún sigo en el mismo lugar. Normalmente el tráfico es lento, pero los viernes por la mañana se convierte en una hilera interminable de vehículos prácticamente estacionados en las calles, todos a la espera de una oportunidad para quitarle el lugar al vehículo de al lado y estacionarse un poco más adelante. Me inclino hacia la ventana para tratar de ver el principio de la fila, y todo lo que veo es que la procesión congelada en el tiempo y el espacio se extiende hasta el horizonte. Algunos metros más adelante, dos policías de tránsito toman café mientras recorren la hilera de vehículos con una mirada cuya expresión no parece de indiferencia sino de resignada frustración. Algunos minutos después la hilera de luces finalmente avanza una docena de metros para volver a detenerse. Ahora estoy casi frente a los policías que toman café. Parecen notar que los observo y por alguna razón me saludan con la cabeza. Les devuelvo el saludo y señalo el tráfico con una media sonrisa. Sonríen a medias y se encogen de hombros. Así es los viernes por la mañana pues, qué se le va a hacer.

jueves, 23 de abril de 2009

#90

A lo largo del día he tenido la sensación de estar aún adormilado, como si mi cuerpo se resistiera a despertar del todo, y supongo que tiene algo que ver con el hecho de haber dormido un poco menos que de costumbre. La razón de la falta de sueño aún escapa a mi comprensión. De pronto desperté en medio de la noche (más bien de la madrugada) y no pude volver al ansiado coma en varios minutos, y sólo pude quedar inconsciente durante un par de horas antes de volver a despertar sin motivo aparente. Tal vez haya sido el calor, o quizás algún mosquito me despertó, o tal vez fuese que mi suegra dijo más tarde te llamo y no volvió a llamar, pero cualquiera haya sido la razón, el resultado fue una cierta somnolencia que no llegó a desaparecer por completo con las dos tazas de café que tomé ni bien entré a la oficina, ni con el almuerzo, ni con la taza de café que vino después del almuerzo. Incluso con toda esa sobrecarga de cafeína mi cuerpo sigue estando ligeramente adormilado, aunque mi cerebro continúa a velocidad normal como si nada hubiese pasado. Se supone que ahora puedo dormir una hora más, pero en realidad no lo estoy aprovechando como debería y termino medio dormido el resto del día. Espero que la taza de leche caliente que me acabo de tomar, y la somnolencia irresuelta que he venido arrastrando durante el día me ayude a dormir mejor esta noche.