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domingo, 15 de febrero de 2015

2015.011

Un día cualquiera (o quizás una noche distinta) caí en cuenta de que me he acostumbrado, sin quererlo, a la conveniencia de todo. A no tener que pensarlo mucho y que todo siga un cierto curso que resulta a medias familiar y más o menos predecible. Un marco de orden para contener un poco el caos. Rutina o inercia o estabilidad, no estoy seguro, pero es algo que se sentía bien entonces y se siente bien ahora. La rutina es, algunas veces, un refugio bastante agradable después de todo.

Termino de ordenar mi colección de cartas de Magic the Gathering en una caja de zapatos (no es la mejor forma de guardarlas, pero es todo lo que tengo por ahora y no estoy seguro de que la situación cambie pronto). No he jugado en ocho años, y las nuevas cartas se ven lo suficientemente interesantes como para retomar el viejo vicio. Buen motivo para enseñarle a jugar a uno de mis ahijados con la excusa de que la mecánica del juego podría ayudarle a practicar matemática, concentración, comprensión de lectura, toma de turnos… y básicamente cualquier otra cosa que se me ocurra y que sea potencialmente cierta y de la que pueda convencer a su mamá. Después de todo a mí me enseñaron a sumar y restar con juegos de tablero. Hora de pasar el conocimiento a una nueva generación.

Una película de la Hammer que aún no he visto y un par de cervezas el sábado por la noche. Buena forma de cerrar la semana.

lunes, 10 de mayo de 2010

02.005

Hace unos días me di cuenta que hace demasiado tiempo que no juego Dungeons & Dragons. Sigo escribiendo, creando personajes y tejiendo historias, aventuras y demás cosas, revisando libros de reglas y dibujando mapas, pero realmente no he tirado los dados en una partida en más de seis meses. No he jugado con mi primer grupo desde antes de la graduación hace ya más de cinco años. Seguí jugando esporádicamente con mi otro grupo hasta hace cosa de un año, y logré reunir un pequeño grupo eventual con el que sólo jugué un par de veces hace más de medio año. Supongo que es normal que los grupos de juego se alejen a medida que sus miembros crecen y empiezan a acumular nuevas ocupaciones y obligaciones que no pueden dejar de lado para sentarse alrededor de una mesa y pretender que son aventureros recorriendo ruinas o explorando cavernas habitadas por criaturas inenarrables. Sé con certeza que todos seguimos siendo el mismo grupo de nerds que éramos entonces (posiblemente seamos incluso más nerds ahora, o al menos tenemos mayor facilidad para serlo), es sólo que ya no tenemos tiempo para ser nerds juntos como antes. En el mundo real no podemos hechizos para detener el tiempo y acabar con el villano antes de que se ponga el sol y poder volver a casa con la familia. En el mundo real tendremos que esperar el momento exacto, la conjunción de los astros que finalmente nos permita volver a ser un grupo de tipos pretendiendo ser elfos.

viernes, 27 de febrero de 2009

#43

Pasar todo un día completamente desconectado de la red parece ser bastante más entretenido de lo que pensé. Debo ser sincero y confesar que a veces me siento más cómodo cuando estoy delante del teclado (sobre todo cuando afuera hace un calor infernal y en el estudio tengo un ventilador), pero hay un cierto encanto en estar completamente desenchufado.

Mañana cierra Tabula Rasa, así que ahora que estoy nuevamente en línea voy a aprovechar para ver qué cosas nuevas han puesto los desarrolladores ahora que el final del juego está a menos de veinticuatro horas. El juego estaba lleno de buenas ideas mal ejecutadas, y eso es lo que alejó a muchos de los suscriptores y evitó que llegaran suscriptores nuevos hasta que decidieron que los últimos dos meses el juego iba a ser gratis, pero de todas formas tenía momentos en que resultaba una decepción. Digamos que un juego pierde todo su encanto cuando te pasas un par de horas completando media docena de misiones cortitas sólo para encontrarte conque la misión que cierra la serie no se puede completar porque hubo un error de programación y la puerta simplemente no se abre, o el enemigo no aparece desde hace dos semanas. Y peor si estás pagando una suscripción mensual a ese mismo juego. De todas formas Tabula ha dejado un serie de buenas ideas que podrían ser aprovechadas en otros juegos más adelante. Creo que voy a tomar algunos conceptos de las misiones y los voy a poner en mis aventuras de Dungeons & Dragons.

Tal vez mañana escriba un poco más acerca de Tabula Rasa en Into The Moshpit.